jueves, 1 de abril de 2010

Hay quien duerme con una botella de agua o un rollo de papel higiénico al lado de la cama, o quien siente la necesidad, todas las noches, de levantarse, zarandeándose, al wáter.
Yo duermo con un bolígrafo y una libreta en la mesita de noche, y todas las noches mis ojos se abren de golpe, como un paraguas en una tormenta de verano, con una frase absurda en la cabeza y sólo vuelvo a dormirme una vez escrita. Ayer fue contigo, si contigo.
“Atrévete a llamarme, atrévete a invitarme a que te invite a un café, atrévete a agarrarme de la camiseta y a susurrarme que te susurre. Atrévete a atreverme”.
A veces pienso que si estuvieras aquí sería diferente, que cuando se abrieran mis ojos, y me viera abrazado a ti con mi mano izquierda en tu pecho derecho, me tranquilizaría y no tendría que escribir, bastaría con que te dijera la frase al oído y tú dirías algo incomprensible en tu sueño y me volvería a dormir.
No se porque pienso eso si antes no me ha funcionado, recuerdo cuando durmiendo con un ligue de una noche, me desperté y aun en mi sueño le dije una frase que ni siquiera es mía.
“Somos totalmente complementarios. Tu eres maravillosa y yo horroroso. Casémonos.”
Y ella hizo lo que cualquier persona decente hubiera hecho. Salió corriendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario